La obra de Pedro su presencia en Roma


La historia habla poco del príncipe de los apóstoles, el hombre que fue constituido por Jesús como roca sobre la cual edificaría su Iglesia. Lo que se conoce, es por los pocos datos que dan los evangelios, los Hechos y algunas fuentes apócrifas.

Su presencia en Roma después del silencioso “se marcho a otro lugar” de Hechos 12,17, está sustentado en tres testimonios originales muy próximos entre sí que, tomados cronológicamente en conjunto, tienen una furza afirmativa equiparable a la certeza histórica. Estos testimonios son: la carta de Clemente Romano a los corintios, la carta de Ignacio de Antioquía a los Romanos y la Ascensión de Isaías. De estos testimonios se parte para hablar del martirio de Pedro en Roma bajo el reinado de Nerón, a mediados de la década de los sesenta del siglo I; a ellos se le suman los escritos de Papías de Hierápolis, Dionisio de Corinto y Gayo. 

Otras fuentes hablan de la presencia de Pedro en Roma desde el gobierno de Claudio (41-54); entre ellas, Eusebio, quien en varios apartes de su Historia Eclesiástica sostiene que Pedro fue conducido a Roma. Además, el fragmento 7Q5 de Qumran (que hace una referencia a Mc 6,52-53) está en relación con algunos fragmentos encontrados en Herculano, desde donde, parece, fue enviado a Qumran un documento procedente de Roma; estos fragmentos testimonian la presencia de Pedro en Roma. Otro documento es el apocalipsis de Pedro, que dice que “estuvo en la ciudad de la corrupción donde sufrió el martirio” 

Así, de acuerdo a esos testimonios la presencia de Pedro en Roma no se discute, lo que si se discute es la fecha desde la cual estuvo y la forma como fue martirizado, porque sólo en Eusebio se encuentra en particular de la crucifixión con la cabeza hacia abajo.

Cf. PATIÑO, José Uriel. Historia de la Iglesia Tomo I. La Iglesia, comunidad e institución protagonista de la historia siglos I-VII, San Pablo, 3ª ed, Bogotá 2009. pp 52-54.